Don Páramo busca…
…un camino. No sabe cuál, pero lo va a encontrar, sea como sea. Al fin se ha decidido a tomar las riendas de su destino. Y sus vecinos ya se han enterado: ¡menuda serenata les ha dado esta noche, el muy pelmazo! Escuchad, escuchad lo que cantaba:
Don Páramo toca la guitarra por las noches…
…y canta su soledad, y los vecinos, los mismos que de día le miran mal, le increpan o directamente le ignoran, se sientan junto a sus ventanas para escucharle furtivamente en la penumbra. Casi todos ellos se identifican con algún verso de las canciones de Don Páramo; casi todos ellos son un poco Don Páramo. Pero al día siguiente volverán a ignorarle, increparle o mirarle mal, y ninguno reconocerá haberle escuchado con doloroso deleite.
Escuchad furtivamente a Don Páramo:
Don Páramo es…
…el enterrador de tu pueblo cuando se siente solo. El hombre va al bar y se emborracha, y empieza a contar historias de los muertos que ha enterrado y los vecinos se apartan de él, algunos incluso le insultan y las mujeres lloran… Don Páramo no entiende qué ha hecho mal: ¡él sólo quiere dar conversación!
